Era un hermoso día otoñal. Habíamos acordado en
días anteriores con los integrantes del grupo, realizar un paseo a la
precordillera con el fin de estar mas en contacto con la madre naturaleza y ver
la posibilidad de materializar una pequeña reunión, ya sea al aire libre o en
algún lugar que reuniera las condiciones de tranquilidad o privacidad para
practicar nuestras enseñanzas.
Es así como iniciamos la marcha en caravana en
nuestros vehículos: unos en el vehículo de Patricio, otros en el de José y el
resto en el mío. Nos internamos lentamente por el llamado Cajón del Maipo, en
una mañana medio tibia, medio nublada, con un vientecillo similar al que corre
en nuestras costas. Cruzamos el resto de la ciudad, para irnos hacia la
cordillera, cruzando hermosos prados verdes, pequeños viñedos, los típicos
restauranes y lugares de esparcimiento típicos de la zona, todo este conjunto
de elementos que van relajando nuestras mentes a la vez que sin darse mucho
cuenta uno de ello , se va empinando el camino a medida que se van dejando
atrás una serie de localidades típicas en esta bellísima zona declarada
turística.
Nuestra meta era llegar lo mas alto posible,
pasando una localidad llamada San Alfonso, luego posteriormente San Gabriel,
lugar donde se observa la naturalidad
del lugar al terminar la carretera pavimentada y hace mas cauteloso el
manejo en una pendiente de tierra y piedras, a la vez que el paisaje adquiere
mas belleza, imponencia y las nieves se acercan mas impresionante en los
picachos y algunas pendientes y laderas se mantienen sombreadas en forma
permanente.
Es así como nos fuimos internando cada vez mas y
haciéndose al igual mas elevada la pendiente y mas riesgosas las curvas del
camino. De todas formas vale el “sacrificio”
ante la hermosura del lugar . Nuestra meta se impuso como objetivo en el llegar
hasta un punto mas alto denominado “Los Baños
Morales” o algo así, sector en donde predominan las nieves y que se
caracteriza por las numerosas posadas, albergues y refugios para los turistas y
escaladores adictos a pernoctar en este
sector.
De tal forma nos empinamos con nuestros vehículos y casi al llegar al final de la ruta, donde el
camino se bifurca en un tramo a la izquierda en bajada y el otro tramo hacia la
derecha pero en subida, optamos de común acuerdo por la segunda alternativa,
conduciendo nuestros embarrados cuatro ruedas hacia la derecha en subida y medio “guiados” por
una señalización rustica y hecha a mano que decía “a la posada”.
Continuamos
por este sendero pedregoso y en unos cuantos minutos mas logramos llegar mas
arriba, a una especie de explanada o de mirador
desde donde se nos permitía observar el paisaje de abajo en toda su
magnificencia toda esta trayectoria, mas todas las detenciones durante el
camino, mas la demora que habíamos practicado al comienzo en darnos una frugal colación, había
significado un tanto de retraso de nuestro tiempo en lograr llegar hasta esta hermosa planicie
, mas menos al atardecer.
El vientecillo
que nos había acompañado desde abajo se había tornado un tanto mas frío
pero ello no nos impedía disfrutar del paisaje que se observaba. nítidamente
abajo en el valle, repleto de verdes sembrados, variados colores y tonos en
cuadriculados diferentes, un tranquilo rió que los cruzaba en su extensión,
bosques, lomas de distintas tonalidades, animales pastando, y numerosas aves
revoloteando en su cercanía.
Bajamos de nuestros transportes un tanto agotados
y somnolientos, pero nos desperezamos lentamente y con mucho humor de parte de
todos nuestros integrantes.
Luego de disfrutar por unos momentos del paisaje y
del clima del lugar nos fuimos percatando de nuestro entorno, de la planicie a
la que habíamos llegado. Era un lugar de encanto: rodeado de verdor, de
hermosas flores silvestres y de un pequeño bosque tanto de pinos como de
eucaliptos, especies muy abundantes del lugar. Una pequeña cascada caía hacia
nuestra derecha desde un cerro cercano y
continuaba serpenteando hacia abajo, perdiéndose entre matorrales y
arbustos.
En medio de todos estos elementos naturales, se
destacaba una rustica construcción,
tanto de piedra como de madera elaboradas, que realzan un bellísimo conjunto de
ventanales antiguos y tejados protectores para las lluvias, o las inclemencias
del tiempo. A través de los gruesos cristales de las ventanas construidos en
piedra marina, se observaba una tenue claridad interior, desde su
chimenea se elevaba una blanca fumarola en volutas lentas y pausadas que
denotaban una calidez sumada a los pequeños destellos de un fogón interior que
se apreciaba en el interior de la posada.
Decidimos
entrar, su puerta se encontraba entreabierta como invitando a penetrar, mas si
al momento de decidirnos ya el viento se pronunciaba en mayor intensidad y como un adelanto de lo
que podría ser el próximo invierno.
Nos llamo también la atención la bella estructura del portón de entrada: de
maderas nobles y bien trabajadas, de grueso material, y con uniones en fierro
forjado y grandes aldabas y chapas, como
semejando un portón medieval. A pesar de su apariencia de pesada y sólida
estructura, nos basto un leve movimiento y sus hojas se abrieron con lentitud y
facilidad mostrándonos su interior cálido,
iluminado por velones en las mesas y otros situados en los muros en
grandes palmatorias donde chorreaba la cera aun caliente, de variados
coloridos.
El fogón de hermosas llamas relucía en un rincón
del muro de piedra un tanto mas elevado del nivel del piso, éste
estructurado con lozas de colores parecidos
a cerámicos antiguos. Daba la impresión
al interior de la posada de una dependencia de siglos pasados pero de mucha
calidez, belleza y cuidado dada la distribución de sus mesas de tablones
rústicos pero muy bien pulidos, de sus sillas de tipo artesanal pero de
apariencia acogedora, con velones de colores encendidos sobre las mesas que le
daban una característica de un antiguo castillo o palacio medieval. También
observamos unas especies de emblemas, escudos, o blasones también de hermosos
coloridos en los muros y distribuidos
armoniosamente. El aroma del ambiente era como de incienso, mirra o aloe
combinados, y todo ello acompañado y como entrelazado por una muy suave, casi
imperceptible melodía de cuerdas de arpas que llenaban el ambiente.
El lugar estaba vació pero todo dispuesto como
para la atención de huéspedes o clientes cualquiera que llegara al lugar.
A través de
los ventanales, la mayoría transparentes
se observaba el lento ponerse del sol en el atardecer , una hermosa puesta de
sol de colorido naranja refulgente. Otros vidrios de estos ventanales eran de
color azul violáceo que a su vez reflejaban el tenue color del sol.
Estábamos
ensimismados disfrutando de la belleza
interior de esta “posada” cuando nos percatamos de la presencia de una
persona que al volvernos nos sonreía amablemente y que con mucha cordialidad se dirigió a
nosotros diciendo “ Sed bienvenidos”
. Haced vuestro pedido de lo que
deseáis degustar, tomad asiento donde el lugar sea de mayor afinidad en
vosotros.
“Estoy para serviros”.
Nos sorprendimos un poco de su amabilidad, de su
estilo de lenguaje, y de su vestimenta que aunque la en lazamos con el estilo
del lugar, la calificamos como antigua dadas las características de su atavió,
una especie de túnica como de lino blanco invierno y su calzado era tan simple
como a la usanza romana , de mangas largas, sin cuello. Todo ello denotaba una
extraordinaria presencia , juventud, lozanía y belleza.
Tomamos asiento alrededor de estos curiosos
mesones-mesas que mas bien eran mas largos que anchos, de tal forma que todos
quedamos ubicados en un solo lado del mesón mirando absortos las llamas del
fogón que parecían mica a color.
Después de un
coloquio entre todos nosotros, solicitamos a nuestro anfitrión unas tazas de
leche o chocolate caliente acorde al clima imperante en el exterior, aunque en
el lugar en que estábamos se disfrutaba de una magnifica calidez. Luego de
hacer nuestro pedido nos entregamos en alegre conversación propia de los
detalles del viaje y de las características del lugar, no dejando de
impresionarnos gratamente de lo magnifico del lugar, de su decoración, de la
suave melodía que no detectábamos de donde salía, y del aroma a incienso que
rodeaba toda la dependencia de la habitación.
En ello estábamos cuando reapareció lentamente
nuestro anfitrión, esta vez con una larga especie de bandeja entre sus manos,
pero a diferencia de las por nosotros conocidas , de dos niveles, el de mas
arriba conteniendo todos los tazones de humante leche chocolatada y el de
abajo con panecillos, pasteles y otros elementos para saborearlos en conjunto
con lo pedido.
Sin que
ninguno de nosotros pidiera su ración, el posadero fue entregándonos uno por
uno los tazones respectivos acorde a la afinidad de cada cual, lo mismo con el
acompañamiento de cada degustación, lo que además nos sorprendió.
Posteriormente se alejo haciendo una leve reverencia al igual que su sonreír.
Nuestra charla fue muy amena y optimista, llena de
humor, bromas y cordialidad, como era común en nuestras ocasiones de reunirnos
habitualmente.
Habiendo ya saboreado a plenitud esta frugal “onces”, pensamos
en llamar al posadero para agradecerle su atención y consultar por el costo de
la misma.
No alcanzamos
a llamarle y el se presento amablemente con el respeto que le era característico
y sin decir palabra, y lentamente se
instalo frente nuestro mirándonos de frente dado que todos que todos nosotros
nos aviamos situado en un solo lado del mesón en toda su extensión.
Nos pareció
curiosa su actitud mas, como su accionar fue lento, pausado y muy respetuoso,
lo tomamos a bien y quedamos como a la espera de lo que el quisiera
comentarnos. Es así como entre el posadero y nosotros se entablo una bella conversación:
Posadero:
¿estáis en agrado?
(sonriendo).
José Hijo:
sí lo estamos en agrado sumo y aprovecho
de preguntarte ¿ Viene acá mucha
cantidad de gente a tu posada?.
Posadero:
( con mirada fija y penetrante) .- a este lugar vienen todos aquellos que deben conocer este apartado.
Solamente aquellos.
Lidia:
(con un tono inquieto) .- ¿ pero como logra ubicarse la gente de subir
hasta acá, si esta posada no tiene la
suficiente publicidad, ni letreros
indicadores u otras indicaciones de este hermoso lugar?.
Posadero: de la misma forma que vosotros
apreciasteis la forma de dirigiros hasta acá, lo han hecho los demás, llamadlo
intuición, afinidad, premonición. Pueden haber muchas formas.
José Padre:
(con su lenguaje amistoso y enérgico)- Nos ha llamado
la atención el decorado del lugar , sus colores, muebles, el fogón, cosas que
no se ven en otros espacios como este-
Posadero:
esta decorado a la usanza de mi país
natal, me trae bellos recuerdos de mi infancia, de mis niñez y juventud, en
especial los maderos que veis, las vigas interiores en muros y techos. Yo
trabaje en ellos pues fui en parte carpintero, una bella profesión.
Humberto:
(con tono preocupado)- ¿ pero como pudiste tú construir,
decorar y levantar todo este conjunto si, para mi, no tienes aspecto de maestro
ni de carpintero.
(sonriendo),- tengo muchos ayudantes
que concurren ante mi cuando yo amablemente se los solicito, son muy
hábiles, dedicados, expertos y perseverantes en todo tipo de viviendas. Son por
decir, como verdaderos ángeles.
Rosa:
(con mirada interrogante e inquisitiva).- ¿ puedes decirnos quien preparo estas
exquisiteces que nos has ofrecido y hemos degustado ?¿ también son tus
ayudantes?.
Posadero:
Gabriela:
Posadero:
Posadero: ( con mirada atenta ).- mientras tu persistas en considerar todos esos elementos, condiciones y circunstancias, como parte propia de tu ser , te costara desprenderte de ellos. Tu mente debe trabajar a la inversa, alejar de ti todo ello, no darle lugar dentro de ti, así como tienes energía para tu superación en lo laboral, de igual forma, esa misma energía debes para transmutar lo negativo que arrastras desde tu niñez. Tu, como todos tus semejantes, tienen derecho a la felicidad dentro de los limites que te permitan tus condiciones personales, tu preparación intelectual, no reniegues porque otros tienen mas que tu. Todo llega con el transcurrir del “tiempo” como vosotros decís.
Javiera:
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