Con
fecha recién pasada, coincidiendo ésta con una invitación realizada por
el conductor del grupo, José Eduardo, y a instancia de uno de los participantes
del mismo, Gabriela, concurrimos a la propiedad del primero citado, en la
localidad de Bucalemu, más hacia el interior, donde se denomina “CAMPO ALEGRE”,
nombre muy apropiado al lugar, ya que son territorios extensos, de suaves
pendientes, profundas quebradas, espesos bosques de pinos y eucaliptos, y en
sus confines se desplazan aves de tipos y clases en variedad y colores, sus
atardeceres son de un esplendor que envidiaría al más asiduo pintor y quizá EL
más excelso de ellos, no podría contener en su tela tanta maravilla de la
naturaleza, pues el mensaje que entrega es de una dimensión inconmensurable.
Es así como en ese lugar me tocó vivir una experiencia
espiritual no esperada, como similar a un nivel o una dimensión sobrenatural.
En
momentos en que cada cual de los integrantes realizaba distintas actividades o
funciones propias del aporte de cada uno:
Ø José al cuidado del riego de árboles
frutales y ornamentales;
Ø Ana preparando la colación para el
mediodía;
Ø Rosa preocupada de disponer los útiles o
enseres para la misma y de terminar el aseo de la cabaña;
Ø Gabriela atenta en el estudio de la última
trascripción de la “Parábola de El Sembrador”;
Ø Catalina en sus juegos y fantasías, como en
un mundo estelar totalmente aparte de los adultos que la rodeaban y demostrando
en su accionar como con “EL TIEMPO” que
transcurre para el que ha salido de la infancia se aleja indefectiblemente, de
la fantasía, de la pureza, de la transparencia, de la inocencia, de la ilusión
en todo su potencial, en una palabra, de una dimensión maravillosa a la cual
quizá muchos NO PUEDAN o NO QUIERAN YA VOLVER.
Fue así como
comencé a recorrer los alrededores, alejándome cada vez más de la cabaña en la
cual pernoctábamos.
Observé como
pasaba al lado de animales, arbustos, pastizales pequeños, los que todos
mecidos y entrelazados con una rápida brisa refrescante que llenaba mis
pulmones de vida natural. Un jinete pasó
en cercanía y saludó amablemente y con respeto, miré su rostro y denoté en él,
al ser NO CONTAMINADO de la ciudad, le respondí con mi brazo en alto,
entregando mi deseo habitual y diario para todo aquel que cruza en mi camino,
lo que se ha hecho una práctica vivificante y una aplicación de una pequeña
proporción de los conocimientos entregados por LOS MAESTROS ASCENDIDOS, por
nuestros MAESTROS INTERNOS, por nuestros ARCÁNGELES, ÁNGELES o de quien
venga, según sea la voluntad amorosa DEL
CREADOR:
“DESEAR BENDICIONES AL PRÓJIMO”
De tanto
caminar, me percaté entonces, de que
había llegado a un extenso terreno de siembra muy singular en su aspecto, pues,
en parte era plano y bien preparado, con sus surcos simétricos y bien
elaborados, en parte sinuoso con subidas y bajadas, con malezas de cuando en
vez, en otras, poco atractivo para sembrar, como descuidado y sombrío, bajo los
árboles medios marchitos y a cuya de nada apropiado, pues, de querer sembrar allí, había de haber hecho limpieza general, pues
de caminar sobre él, cualquiera tropezaría, sobre tanta piedra desparramada por
doquier, como si hubiera llovido del cielo una tormenta pétrea.
Más era muy
singular el paisaje de este terreno, puesto que desde el lugar en que yo
observaba, uno podía percatarse perfectamente de las características del mismo,
el cual, como he detallado, reunía varios tipos de configuraciones en uno solo,
los cuales sumados, hacían una enorme extensión, toda cercada con estructuradas
pircas, que se destacaban tanto de cerca, como en sus confines.
Prontamente
tomé conciencia que el terreno de éste sembrado, estaba ocupado por personajes que tenían por misión, sostener con su brazo izquierdo una especie
de canastos, llenos de semillas, de los cuales sacaban de tanto en vez, con su
mano derecha y, con un movimiento
circular bajaban estos en su derredor, comenzando por el círculo en que posaban
sus cuerpos y luego cada vez iban extendiendo este movimiento circular mas
distante de ellos mismos, y con una disciplina y práctica que maravillaba por
su persistencia, su efectividad en el logro de su objetivo.
Los observé
atentamente por largos momentos y aprovechando además, de descansar mi cuerpo de la larga caminata
hasta aquel lugar, sentándome en un tronco abandonado sobre la pequeña altitud
a la cual llegué y lo que me permitía un amplio espectro de observación.
En ese ínter
tanto de relajamiento corporal, mi mente despertó y se concentró en mayor
proporción ante la actividad que tenía enfrente.
Me detuve en
admirar lo que veía, cada obrero de esa siembra vestía ropa suelta, cuya
vestimenta les llegaba hasta las rodillas, dejando entrever sus tobillos
desnudos desde rodilla abajo, pero calzados con sandalias tipo romana, como
aquellas de vitrinas a la moda de hoy en día, aquellas vestimentas de mangas
largas y anchas, las tenían anudadas por encima de sus codos, permitiendo una
mayor
movilidad de sus brazos al accionarlos.
Se cubrían sus cabezas ante el fuerte sol, con unos mantos amarrados todos en sus
frentes, no tenían cuellos dichas vestimentas, mas bien, poseían un escote amplio y terminado en V al
centro de sus pechos, de allí hacia abajo eran abotonados cada tantos tramos y
en sus cinturas acordonaban un cordón entrelazado, lo que dividía su físico en
dos.
No noté
cansancio ni en su accionar, ni en sus rostros transpirados, eran físicos bien
fornidos, como bien entrenados, y acostumbrados a ese quehacer. Se veían joviales y de mucho humor, ya que de
cuando en ves unos u otros reían, soltaban carcajadas, corrían de un lugar a
otro, pero siempre retornando a su centro de actividad.
Se desplazaban
pausadamente en una dirección, me dio la impresión que habían comenzado desde
el límite Sur del basto terreno y, con movimientos consecutivos, planificados,
iban tirando las semillas paso a paso hacia el Norte del mismo terreno.
Estos
sembradores ocupaban una gran extensión central del predio, pero separados como
matemáticamente unos de otros a relativa distancia. Me imaginé como un pequeño ejército que
cumple una misión específica, estructurada y muy disciplinada, como siguiendo
un plan ya concebido con anterioridad y a cabalidad.
Dentro de esa
disciplina, se permitían unos momentos para posar sus canastos en el suelo,
sacar un puñado de ellos del canasto y con una mano ofrecerla al cielo, del
cual, descendían inevitablemente un ave,
la que posándose sin temor en ella, picoteaba a su antojo, hasta que levantando
el vuelo, retornaba a su madriguera oculta en bosques cercanos, luego ese
sembrador entregando una sonrisa continuaba con su labor.
Irradiaban
alegría, paz, armonía, felicidad en contacto con todo el entorno natural que
los rodeaba.
Denoté algo
además singular en su siembra, el canasto a su izquierda, repleto de semillas,
firmemente sujeto a su hombro por un tirante de mimbre o algo similar, la mano
derecha introduciéndola en éste y ante de lanzar en círculo el puñado de
simientes, cerraba unos segundos sus
ojos, luego pronunciaban una pequeña frase en sus labios, subían su frente al
cielo, inclinaban luego sus cuellos abriendo su mirar al frente y, posteriormente
lanzaban en forma circular las semillas cada vez a mayor distancia de ellos,
era todo rítmico.
En ciertos
momentos, todo su accionar era al unísono, como las aves, como los peces, unos
en el aire, los otros en el fondo del mar, al mismo segundo volteaban su
dirección como siguiendo a un solo ser.
Bailaban al unísono, inexplicablemente para mí, como simple observador,
todos accionaban al instante con el mismo paso, con el mismo brazo, con el
mismo cerrar de ojos, con el mismo pronunciar, con el mismo lanzar, era un
baile estructurado admirablemente que materializaban en forma cíclica, para
luego dejarlo. Por un instante, corrían,
jugaban, se sentaban, alimentaban a un ave, a un animal, a una mariposa, y de
pronto, como movidos todos por un solo pensamiento, se concentraban nuevamente
en su accionar una y otra vez y siempre para lanzar y lanzar cada vez más
semillas.
Esperé entonces
impresionado por esta disciplina de fantásticos movimientos, un instante de
descanso que se daban de cuando en vez, para imaginar primero, una danza
gimnástica, que de vez en cuando observamos en aquellas grandes olimpiadas, en
aquellos grandes eventos internacionales, en estadios multicolores. Esto mismo, era logrado por estos
sembradores, los que al estar estructurados dentro de este terreno, a regular
distancia unos de otros, lograban este movimiento rítmico que, ora era baile,
ora era una ola, ora era un circular otrora danzar, pero siempre sembrando.
Se
produjo entonces el remanso por mí esperado, más quedaron de pié estáticos como
esperando una orden mental, los conté entonces: ERAN TRECE (13)
Me
aproximé al más cercano a mi lugar, de donde yo estaba en aquel montículo y que
me había sentado a observar.
Al
notarme el más próximo, se volvió pausadamente y sonrió como un saludo, inclinó
levemente su cabeza y pronunció unas palabras que no logré definir:
-
¡No entiendo lo que dices!
- Le dije –
mirándole a los ojos respetuosamente,
- Te saludo en tu presencia, - Mis palabras no las
entiendes, pues, es mi idioma de procedencia muy anterior, más te dije en
ellas: “LA PAZ DE DIOS SEA CON VOZ”,
ello en tu idioma –
-
¿Cómo te llamas tú? –
pregunté – Sonriendo siempre contestó: -Yo soy
Santiago, hijo de Zebedeo, más no debes confundirme con Santiago, hijo de
Alfeo, que está allá donde te indico, en el otro extremo de este campo –
-
¿Pero cómo lo hacen?,
¿Cómo danzando o bailando a veces?,
¿Marchando?, ¿Todos al igual sin equivocarse? – ¡Yo nunca había visto
sembrar de esta forma! - le contesté
En respuesta
primero rió alegremente, dejando entrever unos dientes blancos y perfectos,
luego entregando un mirar sereno y lleno de armonía, exclamó:
-
Es el mismo efecto de
las aves en el cielo y el de los peces en el mar, y obedece mas que a una
disciplina mental o física, a un sentir, a una vibración, a un estado
conciente, “ENERGÍA DE CAMPO”, que emitimos todos y cada uno, lo que nos unifica al unísono convirtiéndonos
en un solo cuerpo – Me
contestó
–
-
He notado que son ustedes
un total de trece (13) en este terreno y que se manejan separados a igual distancia
unos de otros, ocupando el campo en forma uniforme, simétrica - Le dije –
-
Has visto bien – Me contestó – el llamado Santiago, hijo de Zebedeo.
-
Somos trece y para tu
conocimiento y en provecho de tu aparición en este lugar, te los nombraré a
todos cual sean sus nombres – Me explicó – Dejando de mirarme a los ojos se volvió hacia los
demás.
- Yo soy Santiago de Zebedeo, aquel a tu derecha;
Lejos es Santiago
hijo de Alfeo; a su lado ves a Simón; más allá a su frente ves a Tadeo; en aquél extremo
está mirándote Mateo; más delante de él,
te escucha Tomás; en medio del
prado, te advierte Bartolomé; más al Sur de él,
te observa Felipe; cerca nuestro a tu izquierda te observa Juan; sobre esos pedregales, espera Andrés; aquél de mirada severa, te escudriña Pedro; ese de atrás de Pedro te contempla Judas; y por último, agregó con una sonrisa de picardía y humor
- Aquél de mayor estatura que todos nosotros y que tu vez ubicado al
centro del grupo es MICAEL, A quien tú conoces de un tiempo a este lugar
por el Amado Maestro, más comúnmente en vuestro medio le llaman de tantas
formas y como tú entiendes, por lo ya leído, cada denominación de Él comprende
al plano de existencia en el que suele estar – me detalló
singularmente y siempre sonriendo.
- Ven - me dijo - ¡Te llevaré a ÉL! – Aprovecha este momento
que es muy posible en ti no vuelva a repetirse - ¡No temas! - EL ya te explicó en oportunidad
anterior como controlarte en forma emocional.
¡Aplica tu conocimiento y nosotros te ayudaremos con nuestras energías
vibratorias, para que puedas lograr el momento en forma natural! - Y haciendo un gesto con su brazo indicándome la dirección a
seguir.
Al
así hacerlo, inexplicablemente el grupo en conjunto realizó un giro, dejando en
un instante un pasillo entre todos ellos, quedando al fondo de éste, la
presencia Del Maestro, armándome de
mucho valor y ayudándome con todo el poder de mi mente respirando hondo y
reteniendo la respiración, caminé lentamente por ese pasillo humano, tratando
de aproximarme al personaje de MICAEL.
Me
percaté que mis fuerzas de poco servían, sí tuve plena conciencia de que una o
varias energías externas a mí, me sostenían para caminar, para pensar
adecuadamente a las circunstancias del momento, para condicionarme a la altura
de aquel acontecimiento, no era fácil, pero en algún lugar estaba consciente, no
sé si en mi mente, alma, o espíritu que ese instante por fugaz que fuera, era
concedido, era dispensado y debía enfrentarlo con mucho valor. Renegué interiormente de ser tan débil y pedí
AL ALTÍSIMO fuerzas para el logro de ese maravilloso encuentro.
Entonces
sentí en mi cerebro como una dulce telepatía, unas bellas palabras…………. “CAMINA Y
VEN”, Era una orden, era
un decir imperativo, con energía, fuerza, pero al mismo tiempo con ternura,
compresión y mucho amor.
Me
recordé en segundos, de libros leídos relativos a vidas o existencias después
de la muerte terrenal o muertes clínicas como llama la ciencia hoy en día. En aquellos relatos, los pacientes que han
sufrido aquellas muertes clínicas, describen indefectiblemente al SER que se aparece al final de ese
túnel de luz y que los invade de una fuerza de amor indescriptible que los
mantiene serenos. Ello mismo ocurrió en mí, al sentir en mi cerebro aquella
orden con amor: -“CAMINA Y VEN”-
EL MAESTRO sonreía amigablemente y como adivinando mi pensamiento me dijo:
-
Sí
yo soy El Errante y el Amigo – Ya nos encontramos anteriormente a esta ocasión
en aquel lugar donde No estábamos sembrando como ahora, sólo fue aquella
oportunidad una presentación, más aquello se convirtió en principio para ti, en
un bello “CUENTO” como quisisteis llamarlo, y hoy, ya es mucho más que
ello, pues, se encuentra en el corazón de muchos de los tuyos, en proporción de
100 a uno, de 60 a uno, y de 30 a uno, como cada cual lo quiso, lo estimó, lo
percibió, a través de su albedrío.
-
Aprovechad
la suma de aconteceres que os quedan, acordaos que por todos aquellos seres
justos que SI existen en vuestra morada, los días serán acortados. Os dais verdaderos lujos, como vosotros
llamáis en vuestros aconteceres. Dais
prioridad a lo que no lo tiene. Desperdiciáis
el conocimiento, que es universal, directo,
verdadero, y poderoso, para ello las parábolas existieron, se os
explicó. Estáis en conocimiento de
verdades que en manos de inicuos os destrozarían de mil formas, en vuestras
expresiones, os agrego:
El que guía positivamente, conduce por puerta
estrecha, al entrar y por camino angosto al conducir en adelante, y ello llega
a la Vida Eterna. La Vida Eterna
es: No MÁS
Reencarnaciones Planetarias sufrientes, es la cercanía AL
PADRE DE LA CREACIÓN que es el mío y también el Vuestro.
Tan sólo vuestros Hermanos Estelares o Mayores como
los definís, conocen una proporción de lo universal, vuestros Maestros llamados
Ascendidos tienen un mayor conocimiento sobre ellos, otros Seres que apenas
imagináis, se aproximan más AL CREADOR; todo ello se puede visualizar
en positivo, pues se ha dado al positivo en existencia. Ello entrega mucho poderío para quien lo
ostenta, Y todo ello ya se sabe.-
-
PODER es permitir a voluntad y por
vuestro Albedrío la sustentación a través de vuestros vehículos físicos, el hecho
que se pueda manifestar la palabra verdadera de Vuestros Maestros Superiores, para
ello, Abies sido preparado con antelación en vidas anteriores. Es mucho poder que os obliga a ejecutarlo en
el camino de la verdad, en positivo, pues, nada pueda trastocarse en beneficio
personal. Los frutos de toda
manifestación, fructificarán, ante vuestras propias vistas y vuestros ojos
que sumados sean dos de los vuestros, estarán con mi presencia para guiaros,
conduciros, por la verdadera senda, por el verdadero camino, la verdad de MI
PADRE y la vida en eternidad que
ES EL MISMO CREADOR EN SÍ.
-
Estar en una labor de Justicia es
PODER ILIMITADO de aquel que detenta vuestras leyes depende en demasía,
la suerte, el destino, el levantar o destruir a una persona o muchas de
ellas. Ello es mucho poder, y debe ser
bien utilizado, para una correcta utilización de la justicia terrenal, en
vuestras manos debéis tener una conciencia justa para con vuestro prójimo y
éste comienza con el más pequeño de ellos, terminando con el mayor de
vosotros. Es poder terrenal y no debéis
equivocar, como al igual, que en acontecer transcurrido, esas leyes terrenales
se volvieron en mi contra, para complacer intereses políticos, económicos,
religiosos y otros de menor catadura.
Más, la profecía y la misión debía cumplirse, por y para el mandato de MI
PADRE, quien sobre todo ello, aplicó un poder tremendamente MAYOR a todo
aquel que existe en vuestra morada
terrenal, el acontecer de MI RESURRECCIÓN, sobre el
cual, miles de vuestros científicos aún no tienen acuerdo; aún no unifican sus
criterios; no podrán llegar a esta verdad, pues
a ellos no se le es dado, no tendrán ese poder, pues sería como el
entregar un armamento a un niño que no sabría lo que hace.
-
ES PODER el administrar, coordinar
y entregar todo conocimiento adquirido, tiene también poder el que
actuando de intercedor entre vosotros, ordena, clasifica adecuada y entrega
oportunamente el conocimiento para que os llegue vigente y en plenitud; no
menoscabando
nada. Tiene poder, el que actúa como un
puente permanente entre todos vosotros, manteniendo os informados e interesados
en lo que entregó, en lo que reporta, y en lo que canalizará hacia delante de
vuestro accionar. Aquel puente debe ser
bien utilizado y no interrumpido, aunque a momentos, debáis descansar en medio
de él.
-
Te has percatado de que somos trece, más debe
presentarse al número catorce (14) que también es de los nuestros, quien es por
ti ya conocido por sus obras en países distantes de Palestina, aunque no fue
escogido por mí con la voluntad de MI PADRE, entre
los doce ya nombrados, pero en razón de su acción persecutoria en mi contra,
posteriormente se convirtió a la verdad, al camino y a la Vida Eterna, - Y señalándome
al personaje cercano a su izquierda, dijo: ¡Este es mi Amado discípulo
llamado PABLO!
El Amado Maestro extendió su mirada a todos y a cada
uno de sus discípulos, a lo lejos en el horizonte, luego alzando sus ojos al
cielo observó pausadamente el vuelo de un ave, siguiéndola con su mirar; bajó
sus ojos y con amabilidad explicó:
-
Vos ya sabéis la respuesta a ello, y varios de los
vuestros la saben, más basta tan sólo uno que la ignore para entregarla en
aquellos.
-
Aquí a mis pies, es vuestra morada, más como habéis
sido informado, sobre todo punto geográfico vuestro, energizado, existe arriba
como decís, del mismo lugar, un duplicado como llamáis, una réplica exacta y de
conformación etérea, invisible, para la gran multitud. Esta réplica, o conformación etérea de este
campo, ya está arriba vuestro, vos sólo habéis canalizado la imagen
correspondiente para la exacta finalidad, de entregar el conocimiento al que
quiera abrazarlo.
-
Este campo que veis de distintas características en
su interior, representa la existencia humana, vuestra morada:
-
Hacia allá, representan los pedregales, que reciben al igual que
todos rincón del mismo, la semilla o simiente dada por MI
PADRE.
-
Más acá, veis una superficie que predomina los
espinos;
-
Aquellos lugares de más suaves pendientes, es la
buena tierra, la tierra fértil, donde la semilla tiene mayor posibilidad de
fructificar.
-
Todo terreno por diferencias que existan entre unos
u otros, están unidos por senderos que los comunican. Ellos son los caminos donde también cae la
semilla.
-
El mandato es, a todos en igual proporción, a todos
con el mismo amor, para que todos vosotros tengáis igualdad de oportunidades,
sea cual fuere vuestro estado de evolución, al momento de la siembra.
-
No es culpa ni
de unos ni de otros, que al momento de la siembra, sean dispares en proceso
evolutivo; todos estáis por vuestra propia voluntad, determinado así por
albedrío, único y personal. Que unos
adelanten y otros rezaguen, ya se os ha dicho, es de elección individual. De entre los vuestros está la demostración,
aquellos que observáis detrás o a
vuestro lado, podrían estar adelante vuestro. Cada cual prioriza cada uno se esfuerza, cada
uno tiene conciencia del camino que recorre, mas sea como fuere el albedrío de
quien, la siembra se realiza indefectiblemente, en vuestra morada,
cíclicamente, para que ello permita, dentro de ese movimiento rotatorio, la
cosecha que ya está pronto por producirse, de cada cual, su conocimiento
interior, es lo que los ubica donde ahora están.
-
Vos habéis visualizado una esfera superior, un nivel
superior, donde, como réplica de lo de abajo, se va estructurando lo que
vosotros materializáis, de día en día, en vuestra Amada Madre Tierra.
-
Cuando abandonéis vuestra morada terrenal, veréis
confirmada, vuestras propias obras, poned vuestra mirada en ello, y ved; poned vuestros oídos
en mis palabras, y asimilad el entendimiento, que ello conlleva.
-
Tened presente todos vosotros, que de cumplirse los
Decretos de MI PADRE, que en vuestro devenir y acontecer y, por causa de los justos, vuestros días
deberían ser acortados, más entonces en verdad os digo, que cumpliré lo por mí
ya expresado, y retornaré para separaros los unos de los otros, los inicuos de
los buenos, las malezas de la buena semilla, es allí entonces, al enviar
primero a mis huestes angelicales, muchas puertas se abrirán en el espacio,
para elevaros acorde a vuestra vibración espiritual, la que deberá ser fluida,
más todo aquel que aún permanezca con ella densa, no elevará y rezagará su
permanencia física existencial; habiendo tenido la siembra a sus pies, el poder
de fructificar en su corazón, la condición de amar, al
PADRE, así mismo, y a su prójimo, dentro de su espíritu,
no puso su mirada en la mía, no escuchó mi palabra en sus oídos.
-
Que la paz de todos nosotros sea
para con vosotros, perseverad, queda aún camino vuestro por recorred,
el final del mismo, sólo EL PADRE lo conoce,
más os digo en verdad, para aquellos, en
quienes se ha dispensado el conocimiento, ya poseen la responsabilidad de
reconocer la primavera cuando viene, el otoño cuando se aproxima, al verano
cuando es cercano, al invierno cuando os previene, de los resguardo por tomar.
Fuente: Esta
Enseñanza fue entregada a nuestro Hno.
Carlos Ignacio en la semana del 9 de Noviembre del 2004,por NUESTRO AMADO
MAESTRO JESUS y terminada de transcribir el 18
de Noviembre del 2004.
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