sábado, 24 de enero de 2015

EL SEMBRADOR


Con fecha recién pasada, coincidiendo ésta con una invitación realizada por el conductor del grupo, José Eduardo, y a instancia de uno de los participantes del mismo, Gabriela, concurrimos a la propiedad del primero citado, en la localidad de Bucalemu, más hacia el interior, donde se denomina “CAMPO ALEGRE”, nombre muy apropiado al lugar, ya que son territorios extensos, de suaves pendientes, profundas quebradas, espesos bosques de pinos y eucaliptos, y en sus confines se desplazan aves de tipos y clases en variedad y colores, sus atardeceres son de un esplendor que envidiaría al más asiduo pintor y quizá EL más excelso de ellos, no podría contener en su tela tanta maravilla de la naturaleza, pues el mensaje que entrega es de una dimensión inconmensurable.
 

Es así como en ese lugar me tocó vivir una experiencia espiritual no esperada, como similar a un nivel o una dimensión sobrenatural.
                                                 

En momentos en que cada cual de los integrantes realizaba distintas actividades o funciones propias del aporte de cada uno:

Ø  José al cuidado del riego de árboles frutales y ornamentales;

Ø  Ana preparando la colación para el mediodía;

Ø  Rosa preocupada de disponer los útiles o enseres para la misma y de terminar el aseo de la cabaña;

Ø  Gabriela atenta en el estudio de la última trascripción de la “Parábola de El Sembrador”;

Ø  Catalina en sus juegos y fantasías, como en un mundo estelar totalmente aparte de los adultos que la rodeaban y demostrando en su accionar como con  “EL TIEMPO” que transcurre para el que ha salido de la infancia se aleja indefectiblemente, de la fantasía, de la pureza, de la transparencia, de la inocencia, de la ilusión en todo su potencial, en una palabra, de una dimensión maravillosa a la cual quizá muchos NO PUEDAN o NO QUIERAN YA VOLVER.

 Observando todo ello, me percaté que tenía la posibilidad de dedicar algunos momentos para recorrer, caminar y aprovechar de reflexionar en los ausentes a esta reunión de fin de semana en “contacto con la naturaleza” cual fue la determinación que nos reunió allí, en esa geografía, ese fin de semana; de reflexionar sobre todas nuestras reflexiones  practicadas en orden grupal, en todos y cada una de nuestras reuniones; en reflexionar y quizás poder visualizar la jerarquía de seres que nos acompañan, nos asisten, nos entregan, nos enseñan, nos disciplinan, nos aplican en conocimientos universales de tanto contenido, de tanta verdad, de tanta belleza todos, que como fin debe tener una proximidad o trascendencia inimaginable.

 
Fue así como comencé a recorrer los alrededores, alejándome cada vez más de la cabaña en la cual pernoctábamos.


Observé como pasaba al lado de animales, arbustos, pastizales pequeños, los que todos mecidos y entrelazados con una rápida brisa refrescante que llenaba mis pulmones de vida natural.  Un jinete pasó en cercanía y saludó amablemente y con respeto, miré su rostro y denoté en él, al ser NO CONTAMINADO de la ciudad, le respondí con mi brazo en alto, entregando mi deseo habitual y diario para todo aquel que cruza en mi camino, lo que se ha hecho una práctica vivificante y una aplicación de una pequeña proporción de los conocimientos entregados por LOS MAESTROS ASCENDIDOS, por nuestros MAESTROS INTERNOS, por nuestros ARCÁNGELES, ÁNGELES o de quien venga,  según sea la voluntad amorosa DEL CREADOR:

 “DESEAR BENDICIONES AL PRÓJIMO


 
De tanto caminar, me percaté entonces,  de que había llegado a un extenso terreno de siembra muy singular en su aspecto, pues, en parte era plano y bien preparado, con sus surcos simétricos y bien elaborados, en parte sinuoso con subidas y bajadas, con malezas de cuando en vez, en otras, poco atractivo para sembrar, como descuidado y sombrío, bajo los árboles medios marchitos y a cuya de nada apropiado,  pues, de querer sembrar allí,  había de haber hecho limpieza general, pues de caminar sobre él, cualquiera tropezaría, sobre tanta piedra desparramada por doquier, como si hubiera llovido del cielo una tormenta pétrea.

 
Más era muy singular el paisaje de este terreno, puesto que desde el lugar en que yo observaba, uno podía percatarse perfectamente de las características del mismo, el cual, como he detallado, reunía varios tipos de configuraciones en uno solo, los cuales sumados, hacían una enorme extensión, toda cercada con estructuradas pircas, que se destacaban tanto de cerca, como en sus confines.

 
Prontamente tomé conciencia que el terreno de éste sembrado,  estaba ocupado por personajes  que tenían por misión,  sostener con su brazo izquierdo una especie de canastos, llenos de semillas, de los cuales sacaban de tanto en vez, con su mano derecha y,  con un movimiento circular bajaban estos en su derredor, comenzando por el círculo en que posaban sus cuerpos y luego cada vez iban extendiendo este movimiento circular mas distante de ellos mismos, y con una disciplina y práctica que maravillaba por su persistencia, su efectividad en el logro de su objetivo.

 
Los observé atentamente por largos momentos y aprovechando además,  de descansar mi cuerpo de la larga caminata hasta aquel lugar, sentándome en un tronco abandonado sobre la pequeña altitud a la cual llegué y lo que me permitía un amplio espectro de observación.

 
En ese ínter tanto de relajamiento corporal, mi mente despertó y se concentró en mayor proporción ante la actividad que tenía enfrente.

 
Me detuve en admirar lo que veía, cada obrero de esa siembra vestía ropa suelta, cuya vestimenta les llegaba hasta las rodillas, dejando entrever sus tobillos desnudos desde rodilla abajo, pero calzados con sandalias tipo romana, como aquellas de vitrinas a la moda de hoy en día, aquellas vestimentas de mangas largas y anchas, las tenían anudadas por encima de sus codos, permitiendo una mayor                                                                                                 movilidad de sus brazos al accionarlos.  Se cubrían sus cabezas ante el fuerte sol,  con unos mantos amarrados todos en sus frentes, no tenían cuellos dichas vestimentas, mas bien,  poseían un escote amplio y terminado en V al centro de sus pechos, de allí hacia abajo eran abotonados cada tantos tramos y en sus cinturas acordonaban un cordón entrelazado, lo que dividía su físico en dos.

 
No noté cansancio ni en su accionar, ni en sus rostros transpirados, eran físicos bien fornidos, como bien entrenados, y acostumbrados a ese quehacer.  Se veían joviales y de mucho humor, ya que de cuando en ves unos u otros reían, soltaban carcajadas, corrían de un lugar a otro, pero siempre retornando a su centro de actividad.

Se desplazaban pausadamente en una dirección, me dio la impresión que habían comenzado desde el límite Sur del basto terreno y, con movimientos consecutivos, planificados, iban tirando las semillas paso a paso hacia el Norte del mismo terreno.

 
Estos sembradores ocupaban una gran extensión central del predio, pero separados como matemáticamente unos de otros a relativa distancia.  Me imaginé como un pequeño ejército que cumple una misión específica, estructurada y muy disciplinada, como siguiendo un plan ya concebido con anterioridad y a cabalidad.


Dentro de esa disciplina, se permitían unos momentos para posar sus canastos en el suelo, sacar un puñado de ellos del canasto y con una mano ofrecerla al cielo, del cual,  descendían inevitablemente un ave, la que posándose sin temor en ella, picoteaba a su antojo, hasta que levantando el vuelo, retornaba a su madriguera oculta en bosques cercanos, luego ese sembrador entregando una sonrisa continuaba con su labor.

 Me impresionó como otro más distante de aquel, realizaba la misma actitud, pero no tan sólo con un ave, sino con varias de ellas de distintos tamaños y colores, para lo cual, utilizaba ambas manos llenas de semillas y lanzando su risa a aquel que había alimentado a una sola, con humor, alegría, felicidad, siendo contestado por el anterior sembrador con igual fervor.

 
Irradiaban alegría, paz, armonía, felicidad en contacto con todo el entorno natural que los rodeaba.

 
Denoté algo además singular en su siembra, el canasto a su izquierda, repleto de semillas, firmemente sujeto a su hombro por un tirante de mimbre o algo similar, la mano derecha introduciéndola en éste y ante de lanzar en círculo el puñado de simientes, cerraba unos  segundos sus ojos, luego pronunciaban una pequeña frase en sus labios, subían su frente al cielo, inclinaban luego sus cuellos abriendo su mirar al frente y, posteriormente lanzaban en forma circular las semillas cada vez a mayor distancia de ellos, era todo rítmico.

 
En ciertos momentos, todo su accionar era al unísono, como las aves, como los peces, unos en el aire, los otros en el fondo del mar, al mismo segundo volteaban su dirección como siguiendo a un solo ser.  Bailaban al unísono, inexplicablemente para mí, como simple observador, todos accionaban al instante con el mismo paso, con el mismo brazo, con el mismo cerrar de ojos, con el mismo pronunciar, con el mismo lanzar, era un baile estructurado admirablemente que materializaban en forma cíclica, para luego dejarlo.  Por un instante, corrían, jugaban, se sentaban, alimentaban a un ave, a un animal, a una mariposa, y de pronto, como movidos todos por un solo pensamiento, se concentraban nuevamente en su accionar una y otra vez y siempre para lanzar y lanzar cada vez más semillas.

 
Esperé entonces impresionado por esta disciplina de fantásticos movimientos, un instante de descanso que se daban de cuando en vez, para imaginar primero, una danza gimnástica, que de vez en cuando observamos en aquellas grandes olimpiadas, en aquellos grandes eventos internacionales, en estadios multicolores.  Esto mismo, era logrado por estos sembradores, los que al estar estructurados dentro de este terreno, a regular distancia unos de otros, lograban este movimiento rítmico que, ora era baile, ora era una ola, ora era un circular otrora danzar, pero siempre sembrando.
 

Se produjo entonces el remanso por mí esperado, más quedaron de pié estáticos como esperando una orden mental, los conté entonces: ERAN TRECE (13)

 
Me aproximé al más cercano a mi lugar, de donde yo estaba en aquel montículo y que me había sentado a observar.

 
Al notarme el más próximo, se volvió pausadamente y sonrió como un saludo, inclinó levemente su cabeza y pronunció unas palabras que no logré definir:

 -    ¡Hola! Exclamé, tendiéndole la mano derecha lo que es habitual, no me la estrelló, sino que juto con sus manos las llevó al pecho y las apretó contra sí, inclinándose levemente y volviendo a pronunciar palabras ininteligibles para mi ……………………………..


-    ¡No entiendo lo que dices! - Le dije – mirándole a los ojos respetuosamente,


-    Te saludo en tu presencia, - Mis palabras no las entiendes, pues, es mi idioma de procedencia muy anterior, más te dije en ellas:   “LA PAZ DE DIOS SEA CON VOZ”, ello en tu idioma

 ¡Quedé extrañado!, pero su mirada denotaba confianza, armonía, seguridad, ternura, respeto, energía.


-    ¿Cómo te llamas tú? – pregunté – Sonriendo siempre contestó: -Yo soy Santiago, hijo de Zebedeo, más no debes confundirme con Santiago, hijo de Alfeo, que está allá donde te indico, en el otro extremo de este campo –

     ¿Y qué siembras tú y tus compañeros en este campo con tanto empeño desde tanto rato?

 -    Todos sembramos la cimiente que deberá fructificar en el día de mañana Me respondió

-    ¿Pero cómo lo hacen?, ¿Cómo danzando o bailando a veces?,  ¿Marchando?, ¿Todos al igual sin equivocarse? – ¡Yo nunca había visto sembrar de esta forma! - le contesté

 
En respuesta primero rió alegremente, dejando entrever unos dientes blancos y perfectos, luego entregando un mirar sereno y lleno de armonía, exclamó:

 
-    Es el mismo efecto de las aves en el cielo y el de los peces en el mar, y obedece mas que a una disciplina mental o física, a un sentir, a una vibración, a un estado conciente, “ENERGÍA DE CAMPO”, que emitimos todos y cada uno,  lo que nos unifica al unísono convirtiéndonos en un solo cuerpo – Me contestó


-    He notado que son ustedes un total de trece (13) en este terreno y que se manejan separados a igual distancia unos de otros, ocupando el campo en forma uniforme, simétrica - Le dije –

 
-    Has visto bien Me contestó – el llamado Santiago, hijo de Zebedeo.

 
-    Somos trece y para tu conocimiento y en provecho de tu aparición en este lugar, te los nombraré a todos cual sean sus nombres Me explicó – Dejando de mirarme a los ojos se volvió hacia los demás.

 

-    Yo soy Santiago de Zebedeo, aquel a tu derecha; Lejos es Santiago hijo de Alfeo;  a su lado ves a Simón;  más allá a su frente ves a  Tadeo;  en aquél extremo está mirándote Mateo;  más delante de él, te escucha Tomás;  en medio del prado, te advierte Bartolomé;  más al Sur de él, te observa Felipe; cerca nuestro a tu izquierda te observa Juan;  sobre esos pedregales, espera Andrés;  aquél de mirada severa, te escudriña Pedro; ese de atrás de Pedro te contempla Judas; y por último, agregó con una sonrisa de picardía y humor -  Aquél de mayor estatura  que todos nosotros y que tu vez ubicado al centro del grupo es MICAEL, A quien tú conoces de un tiempo a este lugar por el Amado Maestro, más comúnmente en vuestro medio le llaman de tantas formas y como tú entiendes, por lo ya leído, cada denominación de Él comprende al plano de existencia en el que suele estar – me detalló singularmente y siempre sonriendo.

 
-    Ven - me dijo - ¡Te llevaré a ÉL! – Aprovecha este momento que es muy posible en ti no vuelva a repetirse -  ¡No temas! - EL ya te explicó en oportunidad anterior como controlarte en forma emocional.  ¡Aplica tu conocimiento y nosotros te ayudaremos con nuestras energías vibratorias, para que puedas lograr el momento en forma natural! -  Y haciendo un gesto con su brazo indicándome la dirección a seguir.

 
Al así hacerlo, inexplicablemente el grupo en conjunto realizó un giro, dejando en un instante un pasillo entre todos ellos, quedando al fondo de éste, la presencia Del Maestro, armándome de mucho valor y ayudándome con todo el poder de mi mente respirando hondo y reteniendo la respiración, caminé lentamente por ese pasillo humano, tratando de aproximarme al personaje de MICAEL.

 
Me percaté que mis fuerzas de poco servían, sí tuve plena conciencia de que una o varias energías externas a mí, me sostenían para caminar, para pensar adecuadamente a las circunstancias del momento, para condicionarme a la altura de aquel acontecimiento, no era fácil, pero en algún lugar estaba consciente, no sé si en mi mente, alma, o espíritu que ese instante por fugaz que fuera, era concedido, era dispensado y debía enfrentarlo con mucho valor.  Renegué interiormente de ser tan débil y pedí AL ALTÍSIMO fuerzas para el logro de ese maravilloso encuentro.

 
Entonces sentí en mi cerebro como una dulce telepatía, unas bellas palabras…………. “CAMINA Y VEN”, Era una orden, era un decir imperativo, con energía, fuerza, pero al mismo tiempo con ternura, compresión y mucho amor.

 
Me recordé en segundos, de libros leídos relativos a vidas o existencias después de la muerte terrenal o muertes clínicas como llama la ciencia hoy en día.  En aquellos relatos, los pacientes que han sufrido aquellas muertes clínicas, describen indefectiblemente al SER que se aparece al final de ese túnel de luz y que los invade de una fuerza de amor indescriptible que los mantiene serenos. Ello mismo ocurrió en mí, al sentir en mi cerebro aquella orden con amor: -“CAMINA Y VEN”-

EL MAESTRO sonreía amigablemente y como adivinando mi pensamiento me dijo:

 
-    Sí yo soy El Errante y el Amigo – Ya nos encontramos anteriormente a esta ocasión en aquel lugar donde No estábamos sembrando como ahora, sólo fue aquella oportunidad una presentación, más aquello se convirtió en principio para ti, en un bello “CUENTO” como quisisteis llamarlo, y hoy, ya es mucho más que ello, pues, se encuentra en el corazón de muchos de los tuyos, en proporción de 100 a uno, de 60 a uno, y de 30 a uno, como cada cual lo quiso, lo estimó, lo percibió, a través de su albedrío.

 Pudiendo reaccionar con aquella “ayuda” externa, exclamé: -¡Amado Errante y Amigo, te agradezco este privilegio que me permites poder transmitir como tú dices a cada cual lo suyo, más en lo que has pronunciado, manifiestas de igual forma lo que dijiste o está dicho en la Parábola o, en tu Parábola Del Sembrador, parábola por ti enseñada ya hace miles de ciclos nuestros!.

 -    ¡Bien dices!  - son sólo ciclos y no hay tiempo, sólo la suma de aconteceres y devenires que son temporales – He pronunciado dichas proporciones, pues habéis leído, escuchado, escrito, reflexionado sobre mis palabras ilustradas, en aquel pasado, más yo os pregunto a vosotros - ¿Cuánto habéis leído de esas mis palabras?, ¿Cuánto habéis escrito de ellas?, ¿Cuánto la habéis escuchado en vuestras grabaciones?,  ¿Cuántas de ellas habéis practicado?, ¿Cuántas de mis palabras habéis aplicado en vuestro diario existir?.  De éstas mis interrogantes, Yo ya sé las respuestas, más en vosotros es de necesidad manifestar vuestras respuestas,   NO en voz alta, como también sabéis, NO delante de nadie como se os hizo comprender, NO en senderos públicos para que os escuchen y os crean divinos, NO en encrucijadas de caminos donde tantos transitan en unos u otros sentidos para desviarlos a nuestros favores, NO en templos ya empobrecidos  espiritualmente, para que en ellos os vean vestidos de moda y en espléndidas apariencias o llegando en suntuosos carruajes. NO públicamente, vuestras manifestaciones a mis interrogantes.  Sabéis QUE SÍ en privado y a puerta cerrada.  Sabéis que ello es dentro vuestro y en vuestros corazones.  Sabéis que en vuestros espíritus.  Sabéis que para vuestras conciencias y para ello vuestras mentes ayudan.

 

-    Aprovechad la suma de aconteceres que os quedan, acordaos que por todos aquellos seres justos que SI existen en vuestra morada, los días serán acortados.  Os dais verdaderos lujos, como vosotros llamáis en vuestros aconteceres.  Dais prioridad a lo que no lo tiene.  Desperdiciáis el conocimiento, que es universal, directo,  verdadero,  y poderoso,  para ello las parábolas existieron, se os explicó.  Estáis en conocimiento de verdades que en manos de inicuos os destrozarían de mil formas, en vuestras expresiones, os agrego:

 -    ES PODER el de guiar por justo sendero a uno o más de uno.  UNO es el que guía, más de uno puede ser infinito.  Más se comienza guiando en pareja y de tal forma “donde dos se reúnan en mi nombre ALLÍ YO ESTARÉ SIEMPRE”.  Será de vosotros creer o no creer, o dudar, es vuestro albedrío y ello nunca se os será quitado; es un DON DIVINO y todo lo divino es de MI PADRE QUE ES TAMBIEN EL VUESTRO.

 Guiar y ser escuchado, es poder positivo, cuando el guía lo entrega para fines negativos no está conmigo, no está en mi camino, ni en mi verdad,  y menos en la Vida Eterna.

El que guía positivamente, conduce por puerta estrecha, al entrar y por camino angosto al conducir en adelante, y ello llega a la Vida Eterna.  La Vida Eterna es:  No MÁS Reencarnaciones Planetarias sufrientes, es la cercanía AL PADRE DE LA CREACIÓN que es el mío y también el Vuestro.

 -    PODER ES Canalizar por medio de visualización todo lo positivo que os pertenece.  Ello implica mucho poder.  Toda imagen como ya sabéis, pues, se os ha manifestado, es color, movimiento, sensación, ilustración, emoción, mensajes, enseñanza.  En nada de ello puede ser desvirtuado, por ello ES DON DIVINO, pues viene del PADRE CREADOR, es energía existente en el Universo por vosotros “conocido” como decís, más, si tan sólo supierais que vuestro conocimiento en ello es ínfimo.

 
Tan sólo vuestros Hermanos Estelares o Mayores como los definís, conocen una proporción de lo universal, vuestros Maestros llamados Ascendidos tienen un mayor conocimiento sobre ellos, otros Seres que apenas imagináis, se aproximan más AL CREADOR;  todo ello se puede visualizar en positivo, pues se ha dado al positivo en existencia.  Ello entrega mucho poderío para quien lo ostenta, Y todo ello ya se sabe.-

 
-    PODER es permitir a voluntad y por vuestro Albedrío la sustentación a través de vuestros vehículos físicos, el hecho que se pueda manifestar la palabra verdadera de Vuestros Maestros Superiores, para ello, Abies sido preparado con antelación en vidas anteriores.   Es mucho poder que os obliga a ejecutarlo en el camino de la verdad, en positivo, pues, nada pueda trastocarse en beneficio personal.  Los frutos de toda manifestación,  fructificarán,  ante vuestras propias vistas y vuestros ojos que sumados sean dos de los vuestros, estarán con mi presencia para guiaros, conduciros, por la verdadera senda, por el verdadero camino, la verdad de MI PADRE y la vida en eternidad que ES EL MISMO CREADOR EN SÍ.

 
-    Estar en una labor de Justicia es PODER ILIMITADO de aquel que detenta vuestras leyes depende en demasía, la suerte, el destino, el levantar o destruir a una persona o muchas de ellas.  Ello es mucho poder, y debe ser bien utilizado, para una correcta utilización de la justicia terrenal, en vuestras manos debéis tener una conciencia justa para con vuestro prójimo y éste comienza con el más pequeño de ellos, terminando con el mayor de vosotros.  Es poder terrenal y no debéis equivocar, como al igual, que en acontecer transcurrido, esas leyes terrenales se volvieron en mi contra, para complacer intereses políticos, económicos, religiosos y otros de menor catadura.  Más, la profecía y la misión debía cumplirse, por y para el mandato de MI PADRE, quien sobre todo ello,  aplicó un poder tremendamente MAYOR a todo aquel  que existe en vuestra morada terrenal, el acontecer de MI RESURRECCIÓN, sobre el cual, miles de vuestros científicos aún no tienen acuerdo; aún no unifican sus criterios; no podrán llegar a esta verdad, pues  a ellos no se le es dado, no tendrán ese poder, pues sería como el entregar un armamento a un niño que no sabría lo que hace.

 -    Estar en función de enseñanza ES PODER; la palabra entregada por un maestro, debe ser la justa, la verdadera, única, la que debe entregar el justo conocimiento; no una verdad manipulada, no la actitud docente despreocupada, irresponsable, no con desidia, por el contrario, con energía amorosa; por ello, tanto sea el poder entregado para cada cual, no desperdiciéis vuestros aconteceres, priorizad  con justicia, comenzando ello con vuestra práctica y aplicación.  Cada día que desperdiciéis en aplicar el poder que se os ha dado, él no volverá para vosotros, pues cada actitud, cada palabra, cada obra, cada pensamiento, se os deja registrado por seres encargados de administrarlo, ello en muy altas esferas, más, ante los cuales deberéis presentaros, en unos cuantos devenires mas, de los vuestros.

 Entregad a los niños lo más excelso de vuestros conocimientos; no tergiverséis nada; no manipuléis; sed verdad, como YO lo fui para vosotros y como AÚN LO SOY.  Para entregar lo excelso debéis ser así en vuestros interiores practicar y aplicar el conocimiento adquirido y entregado por dispensación.

 
-    ES PODER el administrar, coordinar y entregar todo conocimiento adquirido, tiene también poder el que actuando de intercedor entre vosotros, ordena, clasifica adecuada y entrega oportunamente el conocimiento para que os llegue vigente y en plenitud; no menoscabando nada.  Tiene poder, el que actúa como un puente permanente entre todos vosotros, manteniendo os informados e interesados en lo que entregó, en lo que reporta, y en lo que canalizará hacia delante de vuestro accionar.  Aquel puente debe ser bien utilizado y no interrumpido, aunque a momentos, debáis descansar en medio de él.

 Escuchaba ensimismado y no atreviéndome a interrumpir ni una sola de sus palabras, más, con su sonrisa habitual enmudeció, bajó su manga derecha, luego la izquierda, tomando detrás de su nuca un capuchón, se protegió de los rayos del Sol.  Allí apareció la figura indiscutible del AMADO MAESTRO, su invariable túnica blanca, de largas y anchas mangas, su cinturón de cordón entrelazado, sus sandalias típicas del Nazareno, su mirada penetrante y enérgica, su estatura imponente que lo hacía sobresalir del resto del grupo; luego levantando su brazo izquierdo, me señaló hacia una dirección y pronunció:

 

-    Te has percatado de que somos trece, más debe presentarse al número catorce (14) que también es de los nuestros, quien es por ti ya conocido por sus obras en países distantes de Palestina, aunque no fue escogido por mí con la voluntad de MI PADRE, entre los doce ya nombrados, pero en razón de su acción persecutoria en mi contra, posteriormente se convirtió a la verdad, al camino y a la Vida Eterna, - Y señalándome al personaje cercano a su izquierda, dijo: ¡Este es mi Amado discípulo llamado PABLO!

 Sacando fuerzas de flaqueza logré preguntar – Amado Maestro, permíteme en esta ocasión única para todo humano, me expliques ¿Cómo es posible que vosotros estéis en este lugar que es campo y que sembráis con tan bella labor? ¡Porque vuestra presencia la entiendo lejos, en otros niveles! – consulté de la mejor forma –

 
El Amado Maestro extendió su mirada a todos y a cada uno de sus discípulos, a lo lejos en el horizonte, luego alzando sus ojos al cielo observó pausadamente el vuelo de un ave, siguiéndola con su mirar; bajó sus ojos y con amabilidad explicó:

 
-    Vos ya sabéis la respuesta a ello, y varios de los vuestros la saben, más basta tan sólo uno que la ignore para entregarla en aquellos.

 
-    Aquí a mis pies, es vuestra morada, más como habéis sido informado, sobre todo punto geográfico vuestro, energizado, existe arriba como decís, del mismo lugar, un duplicado como llamáis, una réplica exacta y de conformación etérea, invisible, para la gran multitud.  Esta réplica, o conformación etérea de este campo, ya está arriba vuestro, vos sólo habéis canalizado la imagen correspondiente para la exacta finalidad, de entregar el conocimiento al que quiera abrazarlo.

 

-    Este campo que veis de distintas características en su interior, representa la existencia humana, vuestra morada:

 

-    Hacia allá, representan  los pedregales, que reciben al igual que todos rincón del mismo, la semilla o simiente dada por MI PADRE.

-    Más acá, veis una superficie que predomina los espinos;

 

-    Aquellos lugares de más suaves pendientes, es la buena tierra, la tierra fértil, donde la semilla tiene mayor posibilidad de fructificar.

 

-    Todo terreno por diferencias que existan entre unos u otros, están unidos por senderos que los comunican.  Ellos son los caminos donde también cae la semilla.

 

-    El mandato es, a todos en igual proporción, a todos con el mismo amor, para que todos vosotros tengáis igualdad de oportunidades, sea cual fuere vuestro estado de evolución, al momento de la siembra.

 

-    No es culpa ni de unos ni de otros, que al momento de la siembra, sean dispares en proceso evolutivo; todos estáis por vuestra propia voluntad, determinado así por albedrío, único y personal.  Que unos adelanten y otros rezaguen, ya se os ha dicho, es de elección individual.  De entre los vuestros está la demostración, aquellos que observáis detrás o a  vuestro lado, podrían estar adelante vuestro.  Cada cual prioriza cada uno se esfuerza, cada uno tiene conciencia del camino que recorre, mas sea como fuere el albedrío de quien, la siembra se realiza indefectiblemente, en vuestra morada, cíclicamente, para que ello permita, dentro de ese movimiento rotatorio, la cosecha que ya está pronto por producirse, de cada cual, su conocimiento interior, es lo que los ubica donde ahora están.
 

-    Vos habéis visualizado una esfera superior, un nivel superior, donde, como réplica de lo de abajo, se va estructurando lo que vosotros materializáis, de día en día, en vuestra Amada Madre Tierra.
 

-    Cuando abandonéis vuestra morada terrenal, veréis confirmada, vuestras propias obras, poned vuestra  mirada en ello, y ved; poned vuestros oídos en mis palabras, y asimilad el entendimiento, que ello conlleva.
 

-    Tened presente todos vosotros, que de cumplirse los Decretos de MI PADRE, que en vuestro devenir y acontecer y,  por causa de los justos, vuestros días deberían ser acortados, más entonces en verdad os digo, que cumpliré lo por mí ya expresado, y retornaré para separaros los unos de los otros, los inicuos de los buenos, las malezas de la buena semilla, es allí entonces, al enviar primero a mis huestes angelicales, muchas puertas se abrirán en el espacio, para elevaros acorde a vuestra vibración espiritual, la que deberá ser fluida, más todo aquel que aún permanezca con ella densa, no elevará y rezagará su permanencia física existencial; habiendo tenido la siembra a sus pies, el poder de fructificar en su corazón, la condición de amar, al PADRE, así mismo, y a su prójimo, dentro de su espíritu, no puso su mirada en la mía, no escuchó mi palabra en sus oídos.

 -    Por ello el significado y contenido profundo de mis parábolas, de las cuales,  la que más destacáis es la del Amado Sembrador.

 

-    Que la paz de todos nosotros sea para con vosotros, perseverad, queda aún camino vuestro por recorred, el final del mismo, sólo EL PADRE lo conoce, más os digo en verdad, para aquellos,  en quienes se ha dispensado el conocimiento, ya poseen la responsabilidad de reconocer la primavera cuando viene, el otoño cuando se aproxima, al verano cuando es cercano, al invierno cuando os previene, de los resguardo por tomar.

 Al expresar El Maestro estas palabras, observé como todo su cuerpo tomaba una tonalidad rosada, al igual que los trece (13) acompañantes en su derredor; posteriormente a este fenómeno, me percaté del hecho de que cada uno de ellos era envuelto por espesa niebla de igual colorido Rosado, lo que comenzó a cubrir a todo el grupo, extendiéndose hacia todos los límites del terreno, anteriormente sembrado.  Con ello surgió un penetrante olor a rosas que todo lo envolvió, produciéndose poco a poco y en forma gradual una ligera brisa, la que de corta duración permitió que la rosada neblina fuera dispersándose por el campo sembrado y permitiera luego, observarlo con detención: - allí estaban aun los senderos, los pedregales, los espinos, y la buena tierra – como esperando ser fructificados, como había expresado el Maestro, aquello de: 100 por uno, esos de 60 por uno, y otros de 30 por uno.

 

Fuente: Esta Enseñanza fue entregada  a nuestro Hno. Carlos Ignacio en la semana del 9 de Noviembre del 2004,por NUESTRO AMADO MAESTRO JESUS y terminada de transcribir el 18  de Noviembre del 2004.

No hay comentarios:

Publicar un comentario